Cómo hablar de sexo con mis hijos parte II

¿Cómo hablar de sexo con mis hijos? Segunda Parte

Debido a las preguntas y al feedback recibidos de varios padres con motivo de mi último post, he decidido profundizar más para ver si con esto ayudo a dar respuesta a vuestras inquietudes.

Lo primero decir que no hay una regla para hablar de este tema. Sin embargo, dentro de nuestras posibilidades tenemos que intentar que lo sexual no sea un secreto, sino algo de lo que se pueda hablar y, lo más importante, algo de lo que se pueda hablar en el seno familiar.

Algunos preguntabais a qué edad comenzar a hablarles y qué temas tratar según la edad, voy a intentar describir el desarrollo evolutivo y las necesidades de cada etapa para ver si esto nos ayuda.

  • De 0 a 6 años

Desde que nacemos hay sexualidad. La forma de besar, abrazar, hablar, alimentar a nuestros bebés, está sirviendo desde el primer momento como base y modelo para la manera de vivir la sexualidad de nuestros hijos. El bebé en esta etapa va descubriendo el mundo y también su cuerpo, con la ayuda de sus padres va nombrando sus diferentes partes del cuerpo y reconociéndolas. Los niños desde bien pequeños saben decir dónde está su pie o su nariz, es importante que también poco a poco puedan nombrar sus genitales,” pene” “vulva” conocerlos e identificarlos. Recordemos que lo que no se nombra no existe o hace suponer que no queremos que exista.

Alrededor de los 4 años configuran su identidad sexual. El niño o la niña se identifican con uno u otro sexo. A lo largo de todo su desarrollo están presentes los roles de género. Como padres debemos estar atentos a no estereotipar comportamientos y dejar que los niños exploren con los diferentes roles y jueguen a todo tipo de juegos que se les ocurra.

En esta etapa, surge además la curiosidad por su cuerpo y el de los otros. Son comunes los juegos sexuales (jugar a los médicos, besos, tocamientos…) Cuando esto sucede tenemos que estar atentos a no juzgar con una perspectiva adulta los comportamientos exploratorios infantiles.

Son frecuentes las preguntas como, ¿de dónde vienen los niños? Es importante que hagamos un esfuerzo por contestarle en un lenguaje correspondiente a su edad ayudándonos de dibujos, cuentos, metáforas, etc. De esta forma sus curiosidades infantiles están siendo resueltas.

Otra situación común en estas etapas puede ser un niño de 5-6 años cuyo pene está erecto y no sabe porqué, y nos pregunta asustado lo que le pasa. Si somos capaces de contestarle que cuando uno está contento o emocionado eso puede pasar, el niño se tranquilizará, si no contestamos o nos ponemos nerviosos el mensaje que transmitimos en relación a esto es negativo.

La falta de respuestas ante dudas sexuales convierte lo sexual en prohibido, por eso es importante atenderlas dejando atrás mitos y falsas creencias.

  • De 7 a 12 años

En esta etapa van a surgir cambios corporales importantes tanto en niñas como en niños, ya que entre los 9 y 14 años empieza la pubertad.

Los niños y niñas entre los 7 y 10 años tienen ya la disposición, capacidad y curiosidad para entender y comprender sus cuerpos y lo que les pasa. Si nosotros como padres somos capaces de explicar los cambios que tendrán lugar, se quedarán en ese momento con lo que sea oportuno. Pero cuando más adelante por ejemplo se sorprendan con una polución nocturna (11-12), tendrán el recuerdo de que sus padres se lo intentaron explicar y seguramente volverán a pedirnos explicación de lo que les está pasando.

En esta etapa también empieza a definirse la orientación del deseo sexual, por lo que si nuestras actitudes son respetuosas y atienden a la diversidad harán que pueda vivir y compartir su orientación (ya sea homosexual, bisexual u heterosexual) en la familia de forma segura.

Es importante en esta etapa respetar su intimidad, sus límites. Si tienen su puerta cerrada, tocar a la puerta, para que ellos puedan sentir que les respetamos y entendemos y que tienen derecho a la intimidad. Esto será más fácil si ya en casa se les ha ido explicando, por ejemplo, que cuando mamá y papá tienen la puerta cerrada hay que llamar a la puerta.

No olvidemos que la educación sexual la hacemos todos los días, desde mi punto de vista creo que mejor que sentarles y darles un día “una charla” podemos aprovechar las oportunidades que ellos mismos nos ofrecen para poder hablar de ello con naturalidad como cuando nos cuentan que su amiga tiene novio o cuando vemos una película con alguna escena erótica. De esta manera también les estamos transmitiendo que es algo natural y de lo que pueden hablar con espontaneidad.

A estas edades muchas veces dicen muchas palabras de contenido sexual, que realmente no saben qué significan. Por ello no tenemos que preocuparnos en ser expertos en sexualidad, si no expertos en escucharles y en ayudarles a informarse bien, y eso como padres también significa por ejemplo: ¿papá que es el sexting? Y poder decirles que no sabemos pero que nos vamos a informar juntos, y darles nuestra opinión sobre lo que eso significa y los beneficios o riesgos que implica practicarlo.

  • A partir de 12/13 años hasta los 18

En esta etapa el grupo de iguales empieza a cobrar mucha importancia, educar en responsabilidad, reconocer su capacidad para ser dueños y dueñas de su vida y reforzar su capacidad para tomar decisiones responsables. En lugar de imponer límites rígidos nos permitirá saber más acerca de lo que les pasa y que puedan sentir que si nos necesitan estamos disponibles para ellos.

También son comunes los enamoramientos y los primeros amores, aprovechando este momento podemos hablar con ellos de cuando los sentimientos no son correspondidos, de la identificación y expresión de sentimientos.

Sabemos que ésta suele ser una época de inicio en las primeros encuentros eróticos, por lo que es importante hablar del placer y disfrute que suponen las prácticas eróticas cuando estas son deseadas pero no olvidarnos de explicarles la importancia de conocer y prevenir los riesgos (informar sobre contagios de ETS o posibles embarazos no deseados) para así poder disfrutar plenamente de los encuentros. Así abordaremos el autocuidado como una forma que les ayudará a disfrutar más y encontrarse más seguros.

Tampoco debemos olvidarnos de la vulnerabilidad que representa esta edad, donde uno no es ni adulto ni niño, y no centrarnos a la hora de hablar de sexualidad solo en lo corporal sino también en lo afectivo y en las propias inseguridades. Por ello incluso en lo más básico es importante no dar por hecho que lo saben. Un adolescente puede preferir arriesgarse al contagio de alguna ETS y no utilizar un preservativo que quedar en ridículo sin saber ponérselo por ejemplo.

Es fundamental no escindir la sexualidad y los afectos y poder acompañar a nuestros hijos en ello, para que así puedan poner en duda los mensajes que llegan desde la pornografía, desde internet…etc Incluso a cierta edad poder analizarlos con ellos.

Como padres tenemos que tener presente que nuestro objetivo debe ser contribuir a que nuestros hijos aprendan a conocerse, aceptarse y expresar su erótica de modo que se sientan felices y hagan felices a las personas con quien lo quieran compartir. Y seguro que con esto en nuestra cabeza, les acompañaremos muy bien en esta tarea!!

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *