El mundo digital y las relaciones personales

Tenemos que vernos más…

En las últimas semanas me ha llegado por diferentes vías el último spot de Ruavieja “Tenemos que vernos más”. Es verdad que no deja indiferente. Nos señala el poco tiempo que prestamos a personas queridas en relación al tiempo que pasamos usando el móvil y mirando pantallas.

El ver menos a nuestros familiares y amigos de la infancia, no sólo es consecuencia de las redes sociales y las nuevas tecnologías, también forma parte de nuestra evolución. Los compromisos laborales, las responsabilidades familiares, el vivir en ciudades grandes o diferentes a las de nuestros amigos o familias dificulta el poder compartir todos los momentos que nos gustaría, y esto por desgracia es una renuncia que tiene que ver con nuestro propio desarrollo.

El problema viene cuando sustituimos las relaciones reales o familiares por relaciones virtuales; o cuando las pantallas y el móvil se convierten casi en una droga en lugar de en una herramienta de trabajo o de comunicación más. Y en lugar de ser un método para fomentar la unión, nos mantienen aislados.

En este spot, las relaciones que salen de amistad y de familia se ve que son relaciones auténticas. Son relaciones basadas en vínculos de amor y experiencias vividas. Y aun en tiempos de postmodernidad, tenemos que recordar que las relaciones interpersonales son las que nos dan seguridad y sostienen nuestra identidad, y éstas se forman desde el tiempo y vivencias compartidas.

Esto debe ayudarnos a reflexionar y a poner la alerta sobre lo que hacemos y sobre el tiempo que perdemos en las nuevas tecnologías. Porque es verdad que producen enganche, distracción y en el fondo anestesia. Mientras miramos Instagram o nos creamos una identidad virtual, a veces podemos correr el riesgo de descuidar nuestra identidad real  o mientras vamos por la calle mirando el móvil y las pantallas nos podemos estar perdiendo preciosos paisajes o incluso gente con mucho que compartir y decir a nuestro lado.

Quizás de lo que se trata como ya nos señala Sherry Turkle en su libro “En defensa de la conversación”, es empezar a poner medidas de seguridad. ¿Estamos poniendo medidas de seguridad?

  • ¿Tenemos momentos donde escuchar los propios sentimientos y dejamos tiempo para hablar y sentir sin móviles de por medio ó por el contrario si estoy más de cierto tiempo sin mirar el móvil siento ansiedad?
  • ¿Ante una situación delicada con un amigo o conocido preferimos y hacemos el esfuerzo de mantener una conversación o un encuentro en persona o mandamos un mensaje por whatsapp, donde nos exponemos menos?
  • ¿Dedicamos más tiempo a relacionarnos por redes sociales que a ver a gente y relacionarnos cara a cara?

Como señalaba antes, no olvidemos que desde los encuentros cara a cara y el tiempo compartido con otras personas se construye y refuerza el vínculo. Ya que de esta forma tenemos la oportunidad de escuchar y ser escuchado, de mirar y ser mirado, de abrazar y que nos abracen de reírse en compañía, de intimar….Sin embargo cuando sólo nos comunicamos u optamos por la comunicación a través de redes, favorecemos el aislamiento con la sensación ilusoria de estar acompañados.

Sherry Turkle lo compara con el hecho de que han sido necesarias varias generaciones para que en los alimentos haya un etiquetado que nos permite consumir alimentos de forma más segura.

Es el momento de reflexionar sobre el uso de la tecnología, que tanto facilita nuestras vidas pero que al igual que la comida, si la usamos mal puede ser perjudicial para nuestra salud y en este caso para nuestro desarrollo psíquico.

Así que intentemos poner más medidas de seguridad para no olvidarnos de vincularnos más. Un buen beso no puede ser sustituible por un emoticono, por muy “cuqui” que sea.

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