Reflexiones sobre la sexualidad

Reflexiones sobre sexualidad

Al empezar a escribir estas líneas, pensaba en  los placeres de la vida. Para mí, el comer es uno de mis grandes caprichos, y una de las cosas de las que disfruto.

Por ello, pensaba en lo importante que son los pequeños detalles en relación a la comida; un comensal puede tener ganas o antojo de comerse un solomillo, y el hecho de comerse ese solomillo, dará satisfacción a su deseo. Pero, probablemente, otro comensal con el mismo antojo o deseo, al que realmente le guste comer, no sólo pensará en comerse el solomillo, sino que pensará en la guarnición que le acompaña, en que el sitio sea agradable, en que la vajilla en el que esté servido sea la adecuada, en acompañar a éste con un buen vino, en intentar tener una buena compañía para poder disfrurtarlo, etc.

Cuando pienso en lo que suelo escuchar en conversaciones en relación a la sexualidad, lo primero  que me viene a la cabeza son frases como: ¿cuántas veces os acostáis a la semana? ¿Con qué frecuencia lo hacéis?, ¿cuántos orgasmos tienes?…

Como si la sexualidad  de las personas y la calidad de ésta la redujésemos al número de coitos, al número de orgasmos, a la longitud del pene. …Y nos olvidáramos de preguntarnos: “ ¿cómo te has encontrado con el/ella?

La sexualidad, son también los nervios antes de la cita, las sonrisas, las miradas de complicidad, los besos, las risas, los orgasmos, las caricias, el coito, el deseo, la excitación…

Todos nosotros nacemos con sexualidad, por lo que la ésta nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida, por eso cada una es diferente, única como nosotros, y es el resultado de la forma de vivirnos, sentirnos y expresarnos como hombres y mujeres.

La sexualidad es mucho más amplia que la genitalidad, ya que incluye múltiples experiencias.  Al tratar la sexualidad, ya Freud apuntaba que era todo aquello que tiene que ver con el placer y sus fuentes. Y es él uno de los primeros en diferenciar claramente entre sexualidad y genitalidad. Y si hablamos de disfrute y de placeres, el placer genital es uno de todos los placeres posibles. Olvidarse de esto y reducir el sexo al coito pene-vagina, pene-ano…etc… no digo que esté mal, simplemente que es como el que sólo se toma el solomillo, y no pone atención a la guarnición, al vino que le acompañan, a la compañía, a si está en su punto, está muy hecho, poco hecho…Centrarnos sólo en una cosa es reducir nuestras posibilidades, reducir nuestro placer.

Las limitaciones sexuales que nos ponemos, o que a veces nos vienes impuestas por la cultura o por la educación, pueden hacer que no disfrutemos de todas las posibilidades que tenemos, como si sin darnos cuenta imputásemos una parte de nuestro placer y de nuestras posibilidades de disfrute.

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