Sobre la Adolescencia en CPPF

Sobre la Adolescencia

La adolescencia cronológicamente se define como el periodo del desarrollo que se encuentra entre los 11 y los 22 años de edad siendo una etapa de transición entre la niñez y la vida adulta. (Monroy, 1985)

La intensidad de los cambios y transformaciones que se producen con la llegada de la adolescencia han llevado a muchos autores a considerarla como una etapa de crisis (Horrocks, 1986).

Así por ejemplo Anna Freud, la presenta como una suerte de  perturbación del desarrollo, en tanto que cada cambio en el crecimiento y la maduración supone la perturbación del equilibrio establecido e impone la búsqueda de nuevos compromisos. Para ella,  la particularidad de los mecanismos de defensa con que cada adolescente haga frente a la ansiedades de ésta etapa dará como resultado una singular resolución de sus conflictos.

Para Bloss (1975) el inicio de la adolescencia se encuentra marcado por los cambios biológicos y fisiológicos que se asocian a la maduración sexual, lo que se denomina “pubertad”. El adolescente se tiene que adaptar a nuevas condiciones externas (nuevo rol social) e internas (resurgimiento de los impulsos sexuales y agresivos). En tanto Anna Freud como Bloss, afirman que durante la adolescencia se desencadena una crisis más o menos violenta contra el medio adulto; es un periodo de desorden, decisivo en la evolución de la personalidad y el carácter.

Erikson (1974) enfatiza que el adolescente tiene que subordinar sus identificaciones infantiles por una nueva clase de identificación que por un lado le permita ser él mismo y por el otro le permita desenvolverse dentro de la sociedad.

En este sentido Gringberg (1976) señala que el adolescente tiene que realizar “pequeños duelos” al crecer ya que vivencia diferentes perdidas (del cuerpo y la sexualidad infantil, del rol de la familia, del rol infantil y las figuras parentales de la infancia). Las diferentes formas de procesar y elaborar los pequeños duelos generados por esas pérdidas marcarán las diferencias en la consolidación de la personalidad y de la identidad.

A pesar de esta aparente sensación de fortaleza que intentan mostrar algunos adolescentes, en esta etapa suele ser común la existencia de fenómenos progresivos  y  regresivos en el desarrollo debido a la reactualización de posiciones infantiles. Peter Bloss (1981) ha denominado a la etapa de la adolescencia como “segundo proceso de individuación” haciendo referencia al desprendimiento de los lazos parentales y a la búsqueda de relaciones en espacios ajenos a la familia.

El adolescente inicia su búsqueda de libertad e intimidad a costa de la ruptura de la dependencia con sus padres, a quienes deja de considerar como seres perfectos y comprensivos, sintiendo incluso molestias frente a actividades compartidas con ellos.

En el siguiente post seguiré hablando sobre la adolescencia y su impacto dentro de la familia. Ya que para consolidar la identidad, el adolescente tendrá que vivenciar el conflicto generacional para poder acceder a una madurez emocional sana e integrada.

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