André Agassi Open

¡Andre Agassi un rebelde con causa!

Los que seguimos a Agassi a través de las pistas fuimos testigos de una auténtica novela, la de un joven adolescente luchando a brazo partido por encontrar su propia identidad. Años después leer OPEN (libro de memorias escrito con la ayuda de J. R. Moehringer) fue sorprendente!

Presentación de OPEN

A menudo las personas nos preguntan ¿pero por qué la infancia? ¿por qué para el psicoanálisis es tan importante la infancia?

Pues en este libro se entiende muy bien. Agassi explica cómo la vida no es más que eso, los pasos, las aperturas más o menos creativas, que damos a partir de algo que nos es implantado (cuando no entrometido) por un otro durante esos primeros momentos de la infancia, hasta llegar a ser uno mismo.

Para ello:

  • La provocación, la rebeldía …
  • Un equipo de gente auténticamente comprometida con su búsqueda. Figuras sustitutas de aquel padre excesivo de la infancia.
  • Y finalmente el amor, la satisfacción de amar y ser amado.

Fueron las herramientas que acompañaron a Agassi para conseguir ahuyentar definitivamente al dragón lanza pelotas al que su padre le enfrentó desde pequeño para crear un hijo invencible. (El dragón lanzapelotas fue el nombre que Agassi dio a posteriori a la maquina automática que su padre había construido para entrenarle y que iba creciendo a medida que el pequeño André crecía.) 

La lucha de Agassi consistía en resistir crisis de autoestima recurrentes, que tras esforzadas explosiones de seguridad de las que se beneficiaba su juego, resurgían una y otra vez. Estas crisis le dejaban postrado e incapaz y le volvían a recordar que algo no iba bien, que algo fallaba.

Incluso cuando prometemos cambiar, incluso cuando lamentamos y nos arrepentimos de nuestros errores, el impulso de nuestro pasado sigue arrastrándonos hacia abajo, por el camino del error.”

Y es que el dragón lanzapelotas, esa máquina implacable que lanzaba pelotas cada vez más rápidas, cada vez más bajas, había pasado a formar parte del mundo interno de André. Y durante muchos años, alejado ya de la casa familiar, de su padre y del dragón, era el propio Agassi quien de forma inconsciente y automática continuaba lanzándose pelotas imparables en forma de impaciencia, de perfeccionismo y de rabia. Bombardeo insoportable con el que el joven tenista repetía una y otra vez los interminables entrenamientos de su infancia.

Y no fue tras muchos años de trabajo, en las pistas pero también fuera de ellas, y apoyado en los pilares que destacábamos arriba, como el pequeño André ayudado por el joven Agassi, empezó a construir su propia máquina a medida. Una máquina o mecanismo interno más sofisticado, que le ayudaba a regular sus emociones y sus decepciones, menos rígido, menos agresivo. El bombardero cesó y Agassi ya no se sentía en un contexto de guerra constante.

En OPEN André Agassi da cuenta de la lucha con sus rivales en las pistas, dejando ideas emocionantes sobre el juego del tenis. Pero también de su lucha por la vida, por entenderse a sí mismo y llegar constituir un yo-dragón, no invencible, pero sÍ suficientemente sólido como para que no se derrumbara en los momentos críticos.

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