Una duda razonable

Una Duda Razonable

¿Psicoterapéutica o Psicofarmacológica?

Una duda que generalmente asalta a aquellas personas que se acercan por primera vez a la consulta de un especialista en salud mental suele estar relacionada con el tratamiento a desarrollar, ¿farmacológico o psicoterapéutico?, y un poco más allá si ha tenido algún contacto previo ¿qué diferentes psicoterapias pueda haber?.

Hoy nos centraremos en las diferencias básicas y posibilidades entre la psicofarmacología y la psicoterapia, y dejaremos para más delante un análisis sobre los distintos abordajes psicoterapéuticos.

En primer lugar, me gustaría resaltar que la atención psicoterapéutica y psicofarmacológica no tienen por que ser excluyentes ni sustitutivas la una de la otra, dependerá en todo caso del malestar a tratar y la situación particular del paciente.

En segundo lugar, hay que aclarar que el tratamiento psicofarmacológico siempre ha de ser administrado por un médico, especialista en psiquiatría, mientras que un tratamiento psicoterapéutico se lleva a cabo por especialistas en psicoterapia, ya sean médicos o psicólogos.

Las situaciones más comunes que en estos momentos podemos encontrarnos en la consulta con personas adultas tienen que ver con distintos problemas de angustia ante sucesos vitales o cotidianos, depresión, trastornos del estado de ánimo, de personalidad o de la alimentación, a parte de los trastornos de conducta más concretos, la soledad o las adicciones.

En los menores podemos encontrarnos con problemas en la alimentación, de conducta, fracaso y/o acoso escolar, así como las dificultades más comunes en la adolescencia, que van asociadas a conductas compulsivas de riesgo, falta de límites o problemas con la identidad y los proyectos vitales.

No hay que olvidar que la mayoría de los trastornos graves como pueden ser las psicosis o la posibilidad de desarrollar algún tipo de esquizofrenia comienzan a dar la cara en los primeros años escolares, pero no es hasta la adolescencia cuando se empiezan a observar los primeros rasgos definitivos, como pueden ser la perdida de contacto con la realidad o la aparición de pensamientos delirantes o alucinaciones propios de un brote psicótico que desatará definitivamente las alarmas en el seno familiar.

En tercer lugar, debemos aclarar que la medicación no cura. Pero sí alivia o regula actuando directamente sobre el sistema orgánico, en los neurotransmisores, aumentando o disminuyendo determinadas sustancias que influyen en el estado de ánimo, el sueño, la motivación o el apetito. Especialmente ante situaciones graves de descontrol de impulsos, falta de regulación del sueño, estados depresivos o de excesiva manía, aparición de delirios o alucinaciones, así como en la hiperactividad motora, la medicación puede ser el primer paso indicado para alcanzar un estado físico regulado, estabilizado, siempre bajo prescripción médica, ya que el autoconsumo de medicación es un problema de salud en sí mismo para tratar en otro momento.

La psicoterapia entendida desde un punto de vista psicodinámico, establece su influencia a través de la palabra, la comprensión de los síntomas y los mecanismos de defensa con los que cuenta una persona concreta. los afectos, relaciones, conflictos y contradicciones del sujeto, su estructura de personalidad, sus expectativas, los vínculos y tipo de relación terapéutica que se establece entre el paciente y el terapeuta. De este modo, la psicoterapia va a acceder al sentido que cada síntoma o situación patológica tiene para cada persona en particular, destacando tanto sus experiencias vitales como sus vivencias tempranas y el momento actual. De esta manera es como el profesional, con su escucha e intervenciones, podrá ayudar al paciente a encontrar cierta mejoría en su situación psíquica y mayor capacidad a la hora de afrontar las dificultades presentes.

En aquellos casos que la situación psicopatológica requiera de un tratamiento combinado de psicofármacos y psicoterapia, especialmente las dolencias más incapacitantes o crónicas, es fundamental que cada uno de los tratamientos se aplique por profesionales diferentes, lógicamente en coordinación.

Desde mi punto de vista, la psicofarmacología puede resultar un elemento de apoyo fundamental en un tratamiento psicoterapéutico. Pero no todos los procesos psicoterapéuticos requieren de un apoyo psicofarmacológico, puesto que hay muchas situaciones de malestar psíquico, que no pasan por una alteración fisiológica. Por el contrario, me resulta difícil pensar en un tratamiento psicofarmacológico en el que no se lleve a cabo un apoyo psicoterapéutico ya que quedaría sin atención todo aquello del orden de lo simbólico asociado a cualquier padecer.

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