Ansiedad, síntomas y soluciones

No sé qué me pasa… no me encuentro bien, ¿será ansiedad?

La ansiedad es una emoción, un afecto que se pone en marcha cuando algo no va bien, cuando algo nos resulta amenazante, ante peligros de la vida real como puede ser un atraco o una posibilidad de accidente. De tal manera que en determinadas situaciones sirve para alertarnos y protegernos, para ayudarnos a resolver o a huir de una situación amenazante.

En otras ocasiones esta señal se activa produciéndonos malestar físico y psíquico sin un motivo aparente racional. Aparecen síntomas como insomnio, taquicardias, dificultad para respirar, sudoración, diarrea, irritabilidad, etc. Parece que nuestro cuerpo nos estuviera alertando de algún peligro que no somos capaces de reconocer.

Suele suceder que cuando compartimos esta sensación con amigos o personas de nuestro alrededor nos dirán “deja de preocuparte por tonterías, si todo te va genial…”. Sin embargo uno se siente nervioso, angustiado, y esas palabras lejos de calmar, producen un mayor sentimiento de soledad e incomprensión.

No solemos entender lo que nos pasa, nos hace sentirnos incapaces, llenos de miedo, con dificultad para manejarnos en nuestro día a día. Cuando nos sentimos así, muchas veces todo lo demás pasa a un segundo plano, lo único que nos preocupa es recuperarnos, es volver a encontrarnos bien.

Pero los conflictos no resueltos pueden mostrarse a través del cuerpo, de este modo parece que la ansiedad viene a alertarnos de que aunque no lo veamos hay algo que no está funcionando bien y que todavía no somos capaces de reconocer.

Suele haber detrás de ésta fantasmas inconscientes del pasado que se activan en la situación actual y con los tendremos que lidiar y pelear para recuperarnos.

Por eso si te sientes en una situación como la descrita anteriormente, te invito a pensar, a pensar y a preguntarte: ¿qué puede estar diciendo mi cuerpo, por qué mi cuerpo me ha invitado con su malestar a parar?  Y si no encuentras respuestas y la ansiedad continúa consultar con un profesional con el que poder ir desarmándola.

De todos modos,  la ansiedad es molesta, puede asustar, resulta incómoda pero no es peligrosa en sí misma. Pero sí es importante prestarle atención ya que nos está alertando de que algo en nuestro sistema psíquico está yendo mal y no somos capaces de reconocerlo.

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