Las relaciones de pareja y las nuevas tecnologias

Relaciones de Pareja y Nuevas Tecnologías

HER es una película de Spike Jonze, que se estrenó en Madrid en 2013. En clave de ficción y de una forma abierta y sensible esta película plantea el problema de las relaciones de pareja y su complejidad. Problema sí, porque las relaciones de pareja son problemáticas lo queramos admitir o no. Y nos pueden llevar del cielo al infierno en un abrir y cerrar de ojos, como tan bien queda reflejado en esta película. Que se enriquece mucho al introducir el actual debate sobre las relaciones que establecemos con las nuevas tecnologías.

¿Están las nuevas tecnologías interfiriendo la calidad de las relaciones humanas, familiares, sociales o de pareja?

¿Podremos llegar un día a prescindir de nuestras interacciones carne y hueso?

  • Dependencia
  • Adicción
  • Elección
  • Refugio
  • Aislamiento

El tema central en esta película es cómo nos sentimos tras una ruptura amorosa y como nos rehacemos de una esa experiencia. Nos muestra la vida de Theodore quien trata de reponerse tras el fin de su matrimonio. En breve firmará los papeles del divorcio, un paso más en un tortuoso camino lleno de esperanza, tristeza, novedad y soledad.

Las rupturas sentimentales y los estragos que provocan en las personas afectadas, es una de las situaciones más comunes a las que asisto en mi consulta. Estragos devastadores, si bien pasajeros, a los que tarde o temprano y al menos una vez en la vida nos veremos expuestos. ¡Esto en el mejor de los casos!

Her es la historia de un matrimonio joven y a priori prometedor pero que comienza a entrar en la peligrosa burbuja de la incomunicación, común antesala a las rupturas de pareja. A partir de ahí empieza la lucha de Theodore por encontrar un nuevo sentido a su vida. En su camino se encuentra con Samantha, pero ella no es humana, sino un sistema operativo que por un tiempo le va a reconciliar con la idea del amor perfecto, de la pareja ideal. Ella es sumamente comprensiva, no es exigente y además vela por él. Pero, ¿podrá una máquina algún día entregarnos su corazón?

Por el momento parece que no, y cuando Theodore se da cuenta que su relación con Samantha no es exclusiva, experimenta una angustia profunda. Su cara se transforma y empalidece, su estómago se contrae hasta alcanzar el tamaño de un cacahuete, su corazón late tanto que duele, la cabeza le da vueltas y su voz se convierte en un sollozo.

Y es que los deseos y demandas del otro nos pueden asustar o llegar a agobiar, como le había ocurrido a Theodore en su matrimonio o con Sam unos días antes. Pero nos angustia y asusta aún más no ser el centro de la vida del otro, no ser exclusivos, irremplazables. Cuando Theodore se da cuenta que Samantha no lo necesita tanto como él había pensado días atrás, en lugar de sentir alivio le vuelve a invadir la soledad y su vida otra vez deja de tener sentido.

Estamos ante el famoso “ni contigo, ni sin ti” o “cuando estoy contigo quiero estar sin ti, pero cuando por fin estoy sin ti sólo quiero estar contigo”. Una cuestión fundamental en las relaciones humanas (conjugar nuestras necesidades narcisistas con las sociales o de interacción íntima) y uno de los equilibrios más complicados de trabajar en las Terapia de Pareja.

¿Estaremos replicando ya estas dificultades con los dispositivos tecnológicos, que nosotros mismos inventamos, dotados de voz y elegancia?

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *