Teach these souls to fly

RESEÑA SOBRE LA PELÍCULA DOCUMENTAL  Ce n’est que un début (Sólo es el principio): Una película de Jean-Pierre Pozzi, , Pierre Barougier, William Blake

Por Andrea Souviron M.

El cine nos ayuda a entender la vida, a entendernos… y a profundizar a través de una mirada que nos rebota y se torna en espejo de nuestros anhelos, nuestras fantasías, nuestros deseos, nuestras angustias…Nos abre ventanas a universos desconocidos que nos conmueven, convoca a nuestras almas al ejercicio y cultivo de nuestra sensibilidad como seres humanos. Poderosa herramienta, si cae en las manos adecuadas.

Azouaou, Abderhamène, Louise, Shana, Kyria o Yanis son los pequeños protagonistas de una gran historia. Con edades comprendidas entre tres y cuatro años, forman parte de un proyecto experimental propuesto por Pascaline (su maestra) dentro de su Escuela Infantil, que consiste en una taller de Iniciación a la filosofía.

¿Qué es la filosfía? ¿Qué se hace en clase de “filo”(así es como acabarán nombrándola)?…  Una vela blanca se prende y comienza la sesión: se hacen preguntas, se cuestionan, piensan, meditan, argumentan… No se convierten, sino que Son pequeños filósofos que han encontrado una maestra que les ofrece una escucha distinta. Pasacaline, lejos de asustarse, recoge sus interrogantes, legitima sus voces y les da un lugar donde poder expresar todo aquello que como pequeños seres humanos en construcción van absorbiendo del mundo que les cirunda… ¿Qué es el amor? ¿Qué es la libertad?¿Qué es la inteligencia? ¿Son iguales los hombres y las mujeres?… Éstas, entre otras cuestiones, van apareciendo y sucediéndose a lo largo de todo un curso escolar, donde se muestra el bello proceso que hacen de aprendizaje: el taller de filosofía, no sólo les ha servido para pensar y pensarse… les ha enseñado a argumentar, a escuchar, a tolerar la diferencia, a expresarse… Toda una lección de poético civismo, que ensalza la importancia de las Humanitates, hoy tan en peligro de extinción de nuestros planes de enseñanza como el elefante asiático por la destrucción de su hábitat.

Si William Blake hubiese conocido a Pascaline, quizá hubiese dibujado su rostro en su pequeño cuadro “Teach these souls to fly”.

Una llama que nos muestra el camino en la oscuridad de esta violenta actualidad que vivimos, que da luz al pensamiento y que envuelve de magia la hora y media de duración de este magnífico documental.

Gracias a William Blake y a Pascaline, por vuestra buena mano y por habérosla dado a través de los siglos.

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