Primera Consulta con el Psicólogo

¡Camino a la primera consulta con el psicólogo!

Cómo se llega a la consulta con el psicólogo

Las crisis personales están a la orden del día en diferentes momentos de nuestras vidas. Todavía no conozco a nadie que no haya pasado no solo por una, sino por varias… otra cosa es que las haya disimulado, ocultado, por razones de diferente índole… Si alguna vez escucháis a alguien que no pasado por alguna, podéis sospechar de su relación consigo mismo.

Llamamos crisis personal o vital a momentos en los que no nos encontramos bien y vivimos un pico de sufrimiento, duelo y conflicto, que varía de nuestra línea de base…o también que nos desorganizamos en relación a la manera en que normalmente funcionamos y nos manejamos. Mil y una metáfora hablan de ello. En todos esos momentos lo más inteligente que podemos hacer es consultar a un profesional.

¿Y qué pasa en este punto?

Asaltan dudas e inseguridades del tipo: “¿Me van a escuchar?” “¿Me van a comprender?” “¿Qué hago contándole mi vida a un desconocido?” “¿Cómo sé si es bueno?”. Siendo preguntas con mucho sentido, muy lógicas y coherentes, son al mismo tiempo la expresión de resistencias y miedos de la persona a explorar nuestro interior, a ver qué aparece y se desvelará de uno…

“Mejor me organizo contándole lo que me pasa a un amigo cercano o a un familiar y eso que me ahorro”, piensan algunos… (probablemente ese amigo/a o familiar esté cansado de sostener las angustias y problemas que les contamos y se nos olvida que a los amigos debemos cuidarlos si queremos conservarlos). Con este escenario de inseguridades y resistencias posponemos ponernos e manos de un profesional. Dejamos para el último momento hacer la llamada.

¿Qué se esconde aquí?

Podemos pensar y muchas veces es así, que detrás de esta inseguridad y resistencia a consultar, reside el temor de conectar con sentimientos más profundos de tinte doloroso, encontrarnos con esa otra cara de nuestra verdad. Aflorar conflictos y duelos no del todo resueltos da miedo y puede resultar muy inquietante. Como profesional estoy acostumbrado a tratar y recoger estas ansiedades. Las primeras entrevistas es un momento crucial para favorecer un cambio, al tiempo que permite ponerse en manos de otro.

¿Qué pasa en la entrevista con un psicoterapeuta?

El paciente hace lo que puede para hacer entender su amasijo de sentimientos enredados y exponer con mayor o menor claridad sus conflictos y/o duelos no resueltos, perdidas, separaciones … El psicoterapeuta recibe y acoge a la persona que llega con sus inquietudes, desconfianzas, temores, tristezas…todo en distintos planos. Y comienza a contener las ansiedades de su vida en general y del momento presente.

Se puede decir que juntos han iniciado ya un camino de poner sentido al a veces sinsentido mundo interior del paciente. El terapeuta encuentra la forma de trabajar y acuerdan los tiempos y honorarios, proyectando un proceso. Lo que cura, calma y sana no es más que el aprendizaje que uno va adquiriendo de sí mismo con la ayuda, espejo y herramientas de la relación terapéutica.

¿Es necesario recibir un diagnóstico por parte del psicoterapeuta?

Pese a que muchas veces el paciente necesita un diagnóstico, el buen psicoterapeuta será prudente y reservado con ese diagnóstico e irá investigando a lo largo de varios encuentros antes de comunicarlo. No es mejor psicólogo el que antes diagnostica, de la misma manera que no es mejor conductor el que más rápido conduce. Una persona que llega por primera vez a una consulta es también muy sensible a la palabra del profesional, y en ese sentido puede marcar a fuego con un diagnóstico a alguien. Decimos que un diagnóstico se pone en una hora y no se quita en una vida…

Para los que no han tenido nunca esta experiencia, no deja de tener un “tufillo” de artificialidad, y sin embrago no deja de ser un encuentro tremendamente auténtico!

En España cada vez se oye menos el tópico de que ir al psicólogo es sinónimo de estar “chalado”. La psicología sigue evolucionando, los psicoterapeutas siguen formándose, antiguas concepciones teóricas dan paso a nuevas perspectivas psicoterapéuticas puestas al servicio de los cambios que traen las nuevas configuraciones familiares, y al tiempo que la sociedad evoluciona la ciencia lo hace con ella.

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