El Arte de Perder o cómo afrontar un desamor

El Arte de Perder o cómo afrontar un desamor

Cómo afrontar un desamor

En «One Art«, uno de sus últimos poemas , Elizabeth Bishop sostenía que el arte de perder no es muy difícil de dominar aunque pueda parecer un desastre, y es que su vida la empujo a tener que afrontar muchas y muy dolorosas perdidas.

En este post vamos a tratar una situación cotidiana de confrontación con la perdía, como son los desamores. En concreto, vamos a analizar el desamor por abandono del ser amado, escenario que al menos en sus fases iniciales suele ser vivido como un desastre.

¿Quién no ha sufrido por desamor al menos una vez en la vida?

El desamor es como perder una vida. No hablamos, bien entendido, de una vida humana, pero sí de una vida proyectada, soñada junto a alguien y de todos los deseos y esperanzas colocados en ese proyecto.

En estos la relación que crearon juntos se ha perdido y el sujeto abandonado ha quedado psíquicamente devastado por la pérdida, no solo de su objeto de amor y cómo decíamos de todos los deseos puestos en él, sino también de su objeto de apego, aquél que desde nuestra más tierna infancia nos proporciona seguridad, protección y fortaleza.

El primer objeto de apego por lo general es la madre o primer cuidador del bebé; las micro-ausencias de esta figura, y ya desde temprana edad, van despertando en el niño las capacidades para procurarse otros objetos que le servirán como sustitutos en los que depositar estas saludables emociones. El primer psicoanalista en observar y destacar la importancia de este fenómeno fue Donald Winnicott quien en los años 50 denominó objeto transicional a los peluches y otros juguetes a los que el niño se aferra durante las ausencias o separaciones de sus cuidadores, por ejemplo, al irse a dormir.

Volviendo al adulto, la pérdida de la pareja va a suponer un derrumbe interno de la persona.

Sus soportes narcisistas fundamentales, es decir, su amor propio y los puntos de apoyo y referencia que proporcionan la sensación de coherencia, sentido y continuidad a su vida, le han sido arrebatados y sus necesidades de amor y de apego están ahora en carne viva. Para el adulto, y según ha sido observado en la clínica, la pareja y/o los hijos son los soportes narcisistas más habituales. Mientras que por ejemplo en el niño esta función se sostiene en una más amplia sucesión de figuras y además de los padres, los profesores y algunas otras figuras de la familia extensa, desempeñarán también un importantísimo papel en la construcción de su autoestima.

Por tanto, la ruptura de una pareja por abandono es un momento clave en la biografía de una persona. Y, si bien en la mayoría de los casos el desastre podrá ser afrontado con éxito y la persona iniciará un proceso de duelo y posterior reconstrucción, en otros, dejará al sujeto paralizado, llegando a desencadenar un estado de depresión o melancolía.

En todo caso podemos entender perfectamente el impacto que esta situación supone para nuestra autoestima que va a quedar muy dañada, incluso asolada por un tiempo. Durante este periodo podríamos experimentar:

  • Un profundo sentimiento de fracaso asociado a la pérdida de algo valioso.
  • Rumiaciones obsesivas alrededor del ¿Por qué?, ¿por que..?, ¡¡porqué!!
  • Soledad
  • Tristeza
  • Rabia
  • Insomnio
  • Falta de ilusión

Estos sentimientos serán nuestros nuevos compañeros en un viaje que, como decimos, suele tomar dos rutas o direcciones principales.

  • Ruta 1

La persona abandonada ha podido iniciar un proceso de duelo.

Esta insólita manera de experimentar la vida puede durar semanas o meses, después de los cuales el sujeto podrá, contando con sus propios recursos y con el apoyo de sus seres más cercanos, afrontar el desastre, adaptarse a la nueva situación y finalmente aceptarla como una oportunidad para abrirse al cambio y rehacer su vida.

A lo largo de este proceso la persona abandonada tendrá que restaurar sus soportes narcisistas pero desde unas bases nuevas, desde un nuevo lugar. La prioridad ya no es el otro o la pareja, sino uno mismo. Lo perdido, perdido está … y todo lo que se puede recuperar tiene que ver con uno mismo. Aunque hay muchas personas que se mueven mal en este escenario, y en estos casos una psicoterapia podría ser un apoyo útil, si nos centramos en atender a nuestra herida autoestima, la alegría, la energía, el proyecto de vida y hasta de pareja resurgirán.

Y es que saber perder es todo un arte.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que el ser humano es variabilidad pura y que no todas las personas asumen igual la dimensión traumática asociada a un abandono de la misma forma. Freud ya trabajó estas diferencias en su texto de 1915, “Duelo y melancolía”.

  • Ruta 2

El sujeto NO puede iniciar un proceso de duelo y cae en depresión. Mientras que el duelo parte de la pérdida del objeto y del reconocimiento de esa pérdida, en la depresión o melancolía, por el contrario, esa pérdida no logra ser admitida como tal o, mejor dicho, no logra ser integrada psíquicamente y la persona no termina por hacerse cargo de ella.

¿Cuál es la razón de esta parálisis, de esta incapacidad para afrontar la pérdida de una forma activa? La razón tiene que ver sin duda con el hecho de que el abandono actual ha reabierto heridas del pasado, sea la persona consciente de ellas o no. En el caso de que la persona fuera consciente de la existencia de una carga traumática en su historia pasada o infantil estaríamos ante un mejor pronóstico, pero en la mayoría de los casos esto no es así pues nuestra mente evita el dolor y trata de desconectarnos de los sentimientos dolorosos y acontecimientos traumáticos que vivimos.

Este funcionamiento, ampliamente estudiado por el Psicoanálisis, fue descrito con el término de represión y consiste en un proceso psíquico universal que se halla en el origen de la constitución del inconsciente como dominio separado del resto del psiquismo. En definitiva, la represión consiste en la operción por medio de la cual intentamos rechazar o mantener en el inconsciente los pensamientos o recuerdos cuya carga traumática nos excede.

Se trata por tanto de un funcionamiento útil a corto plazo y sobre todo durante un periodo, como es el de la primera infancia, en el que el bebé no cuenta aún con muchos recursos, ni siquiera dispone de un sistema psicomotor suficientemente desarrollado como para emprender la huida. Pero a largo plazo, si la persona ha reprimido en exceso y cuenta con una gran carga de contenidos inconscientes, entonces su funcionamiento mental perderá flexibilidad y la gestión o digestión de las emociones dolorosas movilizadas por el abandono actual, como la rabia o la tristeza, le resultará más costosa.

La vía de la depresión como salida a una ruptura por abandono quedaría asociada a estos últimos casos en los que el sujeto puede verse afectado por un desbordamiento tan grande que todo su mundo se paraliza y queda así sin recursos para luchar y hasta sin deseo de vivir.

Las personas en esta situación podrán encontrar ayuda en un tratamiento que preste especial atención a la reconstrucción de su autoestima y a la reparación de esas heridas profundas que afectan al ser más íntimo de la persona y que el abandono actual ha dejado de nuevo al descubierto.

Por lo general las personas están capacitadas para afrontar una ruptura amorosa por abandono que, como decíamos al comienzo son parte de la vida, parte del juego, como cantaba Amy Winehouse en “Love is a losing game”, y podrán tolerar los intensos sentimientos que citamos anteriormente, así como con los apoyos de sus seres cercanos para superarlo, hasta llegar a estar de nuevo colocados en la pista de despegue para emprender una nueva vida.

Sin embargo, también puede ocurrir que la persona en cuestión haya sufrido una vivencia temprana asociada al abandono en sus primeros vínculos, en tal caso sus afectos van a quedar muy comprometidos ante nuevas vivencias de este tipo en el transcurso de su vida futura, a menos que no pueda resolver o elaborar aquellas perdidas tempranas que, activas aún, impactan en su funcionamiento actual.

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *