Sensación de falta de tiempo

La sensación de falta de tiempo ¿Una estrategia?

La sensación de falta de tiempo lo hemos sentido todos alguna vez y más a menudo de lo que quisiéramos. A veces podemos sentirnos como robots o cómo máquinas de hacer cosas, cumpliendo un listado de tareas interminables donde no cabe ni el ocio ni el placer. Muchas veces salimos de casa a toda prisa sin una verdadera razón pero lo sentimos así porque vivimos estresados y nos hemos creído el cuento de que no hay tiempo.

La directora Cosima Dannoritzer, directora y productora alemana ha realizado interesantes documentales entre ellos Ladrones del tiempo que presenta al tiempo como el nuevo recurso que todos los poderes ansían y que a través de las estrategias que impone el sistema en el cuál estamos inmersos nos va desapropiando a nosotros los ciudadanos de la soberanía de un bien que es sinónimo de vida, nuestro derecho al tiempo libre.

Ladrones de tiempo

En otras palabras, vemos cómo el sistema nos roba el tiempo y encima nos hace sentir culpables cuándo no tenemos nada qué hacer. Cómo si el ocio y el tiempo libre fuesen una pérdida de tiempo. La directora, señala algunos ejemplos sobre cómo el sistema nos va quitando nuestro tiempo, convirtiéndonos en trabajadores parciales dedicando nuestras horas a lo que antes se dedicaban las empresas mientras que además se destruyen millones de empleos.

Las máquinas del check in, la solicitud de un libro, los muebles que ahora se montan en casa y así sucesivamente nos van conduciendo a ser nosotros mismo los que vamos auto-gestionando la gran mayoría de asuntos. Cosima Dannorizter señala, “En sus planes de negocios las corporaciones ya cuentan con esta inversión gratuita de los usuarios”

Este documental es una protesta y una llamada a la ciudadanía para concienciarla de que el tiempo es un recurso limitado que muchos quieren quedarse para monetizarlo y sacar el máximo de provecho a costa de nosotros mismos.

La sociedad actual, cómo también expone Christophe Dejours (2009) en su libro Trabajo y sufrimiento”, dice va de camino a un burn-out, la sensación de estar quemado por la cantidad de horas de trabajo sin tiempo para uno mismo y la consecuente tolerancia cada vez mayor de las personas al sufrimiento ajeno. Nadie hace nada por el otro, sin embargo, somos todos testigos de los abusos y de la explotación.

En países como Estados Unidos, México, China y la India, los empleados son pautados para ir al lavabo y si se tardan más de lo indicado son avisados, con lo cual muchos enferman porque no les da tiempo de ir al baño y cumplir con sus obligaciones.

En Japón existe la muerte por exceso de trabajo llamado Karoshi, un exceso que puede llevar al suicidio. De acuerdo con el consejo Nacional en Defensa de las Víctimas del Karoshi, la verdadera cifra puede llegar a las 10.000 víctimas anuales.

Este fenómeno social no sólo sucede en Japón, sino que se expande por otros países como China, Corea del sur, Taiwán encabezando el ranking ahora mismo por horas trabajadas en México.

Tiempo para la reflexión

Frente a este panorama desalentador es importante que paremos a reflexionar sobre nosotros mismos y sobre la calidad de nuestras vidas. Es allí dónde el trabajo en psicoterapia tiene mucho que ofrecer ya que cuestiona justamente la velocidad y el ritmo en el cuál vivimos y nos movemos. Cuestiona además, el recurso a la inmediatez y/o  la gratificación a corto plazo para poder ser pensada y pospuesta a favor de mejores decisiones que uno tome en su vida.

En la actualidad recibimos en consulta cada vez más personas que muestran signos de estrés por exceso de trabajo que va desde la fatiga, el insomnio, la ansiedad hasta la depresión aguda con un alto índice de absentismo y bajas laborales. Es importante tomar en cuenta la organización desde la cuál funciona la empresa, ya que muchas de ellas priorizan el logro de objetivos, la competición entre sus trabajadores en detrimento del trabajo en equipo y la solidaridad.

Las personas que sufren de estrés o síndrome de burn-out se benefician del trabajo de psicoterapia y lo perciben como un lugar de reposo y de reflexión. Considero importante también incluir en nuestras vidas, el juego y las artes donde lo importante sean los procesos creativos y no el resultado final.

La experiencia de crear nos conecta no sólo con nosotros mismo sino con la gente y el mundo que nos rodea, nos hace sentir libres y dueños de nuestro tiempo. No todos somos artistas pero sí todos podemos jugar a serlo. El juego, las artes, el ocio y el tiempo libre no pueden olvidarse y desaparecer porque nos proporcionan un verdadero bienestar emocional.

 Los conceptos de ilusión y espacio potencial desarrollados por Donald Winnicott (1971) en su libro “Realidad y  juego” (PDF) aluden a un modo de funcionamiento interno e indispensable para vivir en armonía con uno mismo y con el exterior. Y serán desarrollados en mi siguiente post.

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