Mariela Michelena, una psicoanalista libre

IMAGEN DE MARIELA PARA BLOG

Mariela Michelena es psicoanalista,  miembro titular de la APM (Asociación Psiconalítica de Madrid). Ha escrito numerosos artículos de caracter científico así como tambien libros para todos los públicos como Me cuesta tanto olvidarteMujeres mal queridas, Anoche soñe que tenía pecho, Saber y no saber. Curiosidad infantil, y Un año para toda la vida. El secreto mundo emocional de la madre y su bebé.

Es una psicoanalista libre que trabaja en su consulta privada a demás de ser muy activa en la difusión del psicoanálisis haciendo cursos de formación y conferencias entre otras cosas.

Nos contesta generosamente a todas estas preguntas, disfrunten de la entrevista!

¿Cómo llegas al Psicoanálisis?

Yo era una niña muy cursi, muy mala estudiante que leía mucho, así que a los 18 años empecé a leer a Freud. Entonces, pensaba que solo había dos cosas importantes que se podían hacer en la vida: o ser poeta, o ser psicoanalista. Escribía unos poemas horribles, y entendí que a ser psicoanalista era algo que se podía aprender, a ser poeta no…

Todo esto ocurrió antes de haberme analizado, sólo con leer a Freud.

¿En qué situación se encontraba el psicoanálisis en aquel momento en España?

Bueno en aquel momento estaba en Caracas…

Me hice Psicoanalista aquí, en Madrid, pero la decisión la tomé en Caracas… Desde mi primer año de carrera hacía seminarios de psicoanálisis fuera de la universidad, con psicoanalistas argentinos. Era la época de la dictadura y Caracas estaba llena de psicoanalistas argentinos que tenían que buscarse la vida, de manera que la oferta era muy buena.

Estuve en una terapia de grupo con un Julio Aray, un psicoanalista venezolano que se había formado en argentina y él me puso en contacto con Eduardo Kalina, un psicoanalista muy prestigioso en aquel momento. Hice años de seminarios con él. Pero también en Caracas el Psicoanálisis estaba muy mal visto, de manera que los interesados por el Psicoanálisis éramos un grupito muy pequeño. Lo que imperaba era el conductismo y los compañeros se burlaban de nosotros.

De todas manera, ya había en Caracas una sociedad psicoanalítica importante y creo que los argentinos hicieron una gran labor para darle un lugar al psicoanálisis en Venezuela. Recuerdo que mientras estudiaba la carrera, Lacan fue a Caracas ¡y yo pasé de Lacan! ¡Hay que ser idiota! Tenía que haber estado allí, seguramente no habría entendido nada, pero lo hubiera conocido y hoy les estaría contando la anécdota. ¡Nunca me lo he perdonado!

Aportes fundamentales del Psicoanálisis

El descubrimiento del inconsciente, su funcionamiento y el peso de la historia infantil.

Esa manera que tiene el inconsciente de funcionar siempre en presente, en donde la historia infantil sigue vigente cumplamos los años que cumplamos y lo difícil que es pasar página, y decir “eso forma parte del pasado”,  “eso ya no ocurre así”, y cómo esa historia se repite inevitablemente. Esa clave me parece importante. La interpretación de lo sueños me parece fascinante, lo que se descubre de cada paciente a través de sus sueños…

Aporte del psicoanálisis a la salud mental

Pues lo mismo… El inconsciente y la especificidad de la historia de cada quien. Hay algo del psicoanálisis que no se parece a ninguna otra cultura “psi”, ni a los psiquiatras, ni los psicólogos cognitivo conductuales, y es que toma en cuenta la historia peculiar de cada quien … Las demás corrientes tienen una receta universal para todos los pacientes. En cambio, para nosotros, cada persona es única, irrepetible y peculiar y eso a mi me parece extraordinario. Eso es lo que engancha del psicoanálisis, tanto al analista como al paciente. Ni siquiera en La interpretación de lo sueños hay un diccionario sueño-símbolo, nada de: “si sueñas con “esto” siempre significa tal cosa”, pues no. Soñar con serpientes puede significar un montón de cosas, y si no escuchas las asociaciones del paciente, te las vas a perder. Recuerdo a una paciente que soñó con una serpiente y, gracias a que yo no di por sentada la interpretación y le pregunté qué le sugería, pudo decir que “le recordaba al pene masculino”, dando así la clave de su teoría sexual infantil según la cual hay, un pene masculino y un pene femenino. ¿Qué sabe uno lo que está soñando el paciente? Eso es fascinante. El hecho de que el analista no lo sepa y que sean las asociaciones del paciente las que tengan la clave… El analista sabe cómo trabajan los sueños, cómo funciona el inconsciente, cómo funciona la historia infantil,  pero ¿cómo se juntan unas cosas con otras, en un sueño determinado, en un lapsus, en un sufrimiento, en una mortificación, en un síntoma? Esos caminos son exclusivos de cada persona. Y cuando una persona viene a consulta y escucha una explicación de su síntoma que sólo tiene que ver con él, ¡eso no tiene precio! Bueno tiene precio, es caro, porque esa es la otra cara del psicoanálisis, ja, ja, pero, ¡no tiene precio! A mi parece que ese descubrimiento, es exclusivo del psicoanálisis. Ninguna otra corriente lo entiende así, con esa especificidad. Eso me parece de una brillantez absoluta… eso lo convierte en un proceso largo y más complicado, pero es lo único que hace que este trabajo sea apasionante, el que un analista pueda trabajar ocho horas y que cada paciente le traiga una historia distinta.

 Y a la sociedad en general…

Un punto de vista novedoso de abordar “el lado oscuro de las cosas” y creo que eso ha calado en la sociedad. Los lapsus han calado, todo el mundo dice: – “¡uy! por algo habrás dicho esto”. La gente dice: – “¡uy!, eso es un lapsus freudiano”. El psicoanálisis ha acabado con la ingenuidad, ahora todo el mundo sabe que las cosas no son lo que parecen, o justamente SON lo que parecen… Las cosas tienen otra lectura, más allá de la lectura plana y evidente que todos conocemos, que está a la vista. Creo que eso es un aporte que está en la literatura antes que en el psicoanálisis y que ahora también aparece en el cine. Puede haber cineastas que nunca hayan estudiado psicoanálisis y, sin embargo, como están trabajando con su propio inconsciente y están en contacto con una materia humana, terminan haciendo películas interpretables desde el punto de vista psicoanalítico, porque lo humano está en juego y el inconsciente hace su trabajo… El que se pueda sacar a la luz ese lado oscuro, con una explicación plausible, es lo que el psicoanálisis ha aportado a la sociedad.

Las críticas más acertadas del psicoanálisis y las menos acertadas

Las más acertadas son las que se refieren a que somos elitistas, que nadie nos entiende, que hablamos entre nosotros y nos encanta nuestro ombligo, que sentimos que estamos por encima del bien y del mal… Todas esas cosas me parece que son acertadas y estoy de acuerdo, y puedo decir que estoy de acuerdo porque eso es justamente algo que me preocupa cuando escribo un libro, imparto una conferencia o doy una clase. El psicoanálisis trabaja con lo humano, y “los latinajos” nos sirven a los psicoanalistas para entendernos entre nosotros y ponerle nombre a esos procesos, pero para nada más.. A veces los psicoanalistas nos sentimos por encima del bien y del mal… ¡y así nos va!!

Y críticas desacertadas, la primera, que el psicoanálisis está pasado de moda, y el ser humano nunca está pasado de moda, y la segunda, que para nosotros todo es sexo, ¡ya nos gustaría!, ja, ja. Eso es no entender la sexualidad infantil…

¿Qué une y qué diferencia al psicoanálisis con la psicología y con la psiquiatría?

Lo que nos diferencia es la especificidad de cada paciente, la escucha, porque escuchamos una historia en particular y en el psicoanálisis la escucha no es una elección. No es que escuchas porque eres muy buena gente. Escucha porque desde la concepción que tienes de la mente, sólo si escuchas te enteras de lo que le pasa a ese paciente que tienes delante. No es verdad que te enteras de lo que le pasa porque lees muchos libros, y no es verdad que te enteras de lo que le pasa sólo porque sabes mucha teoría.

¿Qué campo del psicoanálisis ha despertado mayor interés a lo largo de tu carrera?

Tengo que ser fiel a mis libros. Los niños, me encanta el trabajo con niños. Y las mujeres. Todo lo que tiene que ver con el amor. Siempre digo que todos mis libros son variaciones sobre Un año para toda la vida, que fue mi primer libro. En todos los demás hago referencia a ese primer amor. Porque ese primer encuentro es lo que va a forjar la historia infantil. Me interesa muchísimo lo que hacemos las mujeres con esa historia infantil después y con la otra cara de la moneda, es decir, cómo nos colocamos en las relaciones de pareja en el lugar de madres sufridas y todopoderosas capaces de perdonarlo todo, y cómo nos cuesta ubicarnos en un papel de mujeres, de igual a igual..

¿Con qué cualidades debe contar una persona para ser psicoanalista?

A mi me parece que, por su puesto, se tiene que haber analizado y debe de haber puesto en cuestión su vocación psicoanalítica. Me parece que uno tiene que ser libre para ser psicoanalista, ¡y para cualquier cosa! El objetivo de cualquier análisis debería ser que la persona pudiera sentirse libre para tomar las decisiones que le parezcan oportunas sin el peso agobiante de la repetición.

Me parece importante estar al día, leer, no solamente Psicoanálisis sino también otras cosas: el periódico, literatura. Yo me considero freudiana y Freud leía permanentemente literatura, estaba al día, estaba en el mundo. Me parece que un psicoanalista tiene que estar en el mundo, tiene que saber lo que está pasando a su alrededor y no sólo lo que ocurre en su cabeza o en la cabeza de sus pacientes.

Tendría que tener una capacidad de empatía importante, ser capaz de ponerse en el lugar del otro sin perder el propio, y eso es una cierta capacidad maternal que va más allá del ser mujer o ser hombre. Una capacidad de imaginarse a sí mismo en una cierta situación, de poder escuchar el síntoma con cariño como hace una mamá, de no querer deshacerse del síntoma del paciente a toda costa, sino ser capaz de tolerar el síntoma, como una mamá suficientemente buena tolera el llanto del bebé, y poder “conversar con el síntoma”, como conversa la mamá con el llanto de su hijo. Preguntarle al síntoma ¿qué será lo que le pasa? ¿de dónde viene? ¿qué expresa? ¿qué significa? Yo creo que esa capacidad maternal, independientemente del género, me parece muy importante. Estamos hablando de un analista suficientemente bueno -que diría Winnicott, capaz de escuchar a sus pacientes sin querer acallar su dolor porque le inquieta, como inquieta el llanto del bebé. El psiquiatra acaba con el llanto y con el síntoma a la tercera pastilla. No tengo nada en contra de los psiquiatras, nada en contra de la medicación, tengo pacientes a los que mando a consultar con un psiquiatra porque considero que hay sufrimientos que no sirven para nada, que sólo estorban y que tampoco son necesarios. Pero yo, como psicoanalista, pretendo escuchar el síntoma desde una cierta capacidad maternal. Por eso es tan importante que uno se haya analizado porque sólo esa experiencia de haber sido escuchado nos va a permitir tener un punto de referencia respecto a lo que le puede estar pasando al paciente.

La transferencia es algo que hay que vivir, que no se puede contar ni estudiar. Incluso entre nosotros, cuando hablamos de los pacientes, hay cosas que desde fuera suenan rarísimas. “¿Que le dijo eso el analista?” Porque hay algo inefable en la experiencia transferencial. La relación estrecha con el analista, no se puede explicar ni transmitir. Y solamente a través de la experiencia, de haber estado en el lugar del paciente, uno puede decir: “Ah! recuerdo, esto es cosa del inconsciente, o sí, la transferencia funciona así”.  Y solo esa experiencia nos permitirá tolerar ciertas cosas, porque uno ha tenido un diván en el que se ha permitido rabia, odio, amor, frustración,  malacrianza… Esa experiencia dará espacio al paciente para que pueda atravesar sus vivencias infantiles sin angustiarnos demasiado, sin salir corriendo,  sin actuar.

Y otra cualidad, es que hay tener muchísima paciencia, tenerle paciencia al síntoma, no tener prisa y darnos tiempo.

¿Qué le puede aportar el psicoanálisis al siglo XXI?

Creo que desde el punto de vista psicoanalítico se ve una tercera dimensión de las cosas que ocurren. Por supuesto que hoy no nos pasan las mismas cosas que en el siglo XIX, ya nuestras pacientes no se desmayan, ni se quedan paralíticas… porque eso está como agotado. El sufrimiento amoroso sigue siendo algo importantísimo. Ahora, cuando la sexualidad está abierta y permitida, seguimos sufriendo por amor. Se sufre por exceso de unas cosas y ausencia de otras. Yo creo que el psicoanálisis ofrece una posibilidad de pensar sobre todo eso. Por ejemplo, ¿qué significa que el comienzo de la sexualidad sea tan precoz? ¿Qué implica el que a los 13 ó 14 años una niñita que es virgen se sienta que algo le sobra, le pesa? ¿Qué va a pasar con eso? ¿Qué pasa con esta hipersexualización de la adolescencia? ¿Qué consecuencias tendrá el que nuestros niños se salten la Latencia? ¿Qué pasará con que ambos padres trabajen y los bebés estén yendo a la guardería a los 4 meses para “socializarse”? No digo que tengamos respuestas del tipo: “esto es bueno o esto es malo”. Claro que hay cosas que son perjudiciales pero, más allá de lo bueno o de lo malo como una posición moral, tendremos que dar explicaciones. Por ejemplo, las adopciones homosexuales, bueno, pues el psicoanálisis da un espacio para pensarlas más allá de decir que son buenas porque son muy progres, o malas porque no son “naturales”, ¡como si hubiera algo “natural” en nosotros. No sabemos qué pasará con esos niños, pero algo peculiar pasará… ¿O no? Yo siempre digo que hasta ahora, todos los homosexuales son hijos de parejas heterosexuales y eso no significa nada. No todo está dicho. Entonces, la cuestión es pensar en los nuevos paradigmas, las nuevas familias, porque vivimos en una época de grandes prisas, todo tiene que ser inmediato, todo es ya. Para cualquier pregunta hay respuestas prefabricadas en Google o en Wikipedia. Pero yo creo que hay cosas que merecen un poquito más de tiempo para ser pensadas y eso es lo que el psicoanálisis puede ofrecer. La posibilidad de pensar ¿qué pasa con la adolescencia hoy?, ¿qué pasa con los niños de hoy?, ¿qué pasa con la familia?, ¿con la pareja?, ¿qué efectos tiene la inmediatez en la que estamos obligados a vivir? ¿Qué diferencia supone para los chicos comunicarse sólo por WhatsApp? Pensar, por ejemplo, los efectos de la virtualidad en los vínculos. Estamos en una época en la que todo es inmediato y eso está justamente en contra del pensamiento. Hubiera sido muy difícil que esta época diera como resultado a un Freud. Él era un producto del XIX, cuando había tiempo, cuando las novelas eran enormes, largas, lentas y el tiempo era un elemento con el que se contaba…

¿Cómo pueden influir en el método las nuevas tecnologías?

Yo utilizo Skype con algunos pacientes. Tengo algún paciente que se ha tenido que ir fuera de Madrid por trabajo, y yo lo sigo atendiendo vía Skype. Yo trabajo sin cámara. Me parece que la cámara puede ser intrusiva. ¿Por qué uno tiene que mirar la habitación del paciente, o su despacho?

Ahora tengo en supervisión a una analista que está trabajando a través de Skype. El paciente, que nada tiene que ver con el psicoanálisis, decidió que se iba a tumbar en el sofá mientras tenía las sesiones y, después de estar trabajando dos sesiones por semana durante varios meses, le pidió a su analista una tercera sesión. El contenido de las sesiones, los sueños, las asociaciones, no se diferencian de las de un paciente tumbado en el diván. Eso, ¿es, o no es un análisis?

Yo pienso que el trabajo psicoanalítico, aún a través del Skype funciona, porque, insisto, lo central en nuestro trabajo sigue siendo la escucha y la interpretación.

¿Qué piensas sobre la relación entre el psicoanálisis y las neurociencias?

Confieso que no es un tema que me interese. No me preocupa que las Neurociencias confirmen los enunciados del psicoanálisis. Yo me creo el psicoanálisis a pies juntillas, porque me he tropezado con el inconsciente en mi, y en mis pacientes, y no me preocupa demasiado en qué lugar del cerebro de aloja… Me parece que nuestro trabajo va por otro lado…

Sobre la formación: ¿Cuál es reto deben afrontar las sociedades psicoanalíticas?

Insisto, hay que estar en el mundo. Si no estamos en el mundo, no le vamos a interesa a nadie. Un psicoanalista sólo puede llegar a un número muy limitado de pacientes. Entonces, no se puede pretender penetrar en la sociedad sólo a través del trabajo solitario de la consulta. Habrá que estar en el mundo y convencer al mundo de que tenemos algo interesante que decir respecto de las cosas que pasan en él y que le preocupan a la gente. Tendremos que bajar de nuestro Olimpo y saber que tendremos que estar al tanto, pensar y opinar.

Dialogando:

Te escucho en dos ejes fundamentales de lo que el psicoanálisis puede ofrecer a esta sociedad, que son que el ser humano no ha pasado de moda y es lo que nos sostiene y la manera de darle otra visión del lado oscuro de la vida, eso es lo que podemos ofrecer.

Exactamente, eso es lo que podemos ofrecer, porque eso es una visión exclusiva del psicoanálisis.

También en esta época, estamos acosados por esa idea de control. Parece que estamos obligados a controlarlo todo y nos desconcierta comprobar que hay cosas que escapan a nuestro control. Y el Psicoanálisis se especializa justamente en señalar que apenas controlamos nada… Claro, son malas noticias, decía Freud. Traemos malas noticias, hay pacientes que nos llegan después de haber visitado al psiquiatra o a un psicólogo cognitivo conductual que no han dado respuesta a lo que les pasa, y es porque lo que les pasa, escapa de una lógica formal, escapa de esa premisa que reza: “si yo quiero esto, me concentro, me esfuerzo y lo consigo.” Nosotros nos preguntamos, “¿si quieres esto, por qué haces aquello? ¿Será porque lo que quieres no es lo que conscientemente dices que quieres?” Entonces sorprendemos al paciente: “¿no será que tú crees que quieres esto, pero en realidad lo que quieres es aquello? El porqué nos va a llevar un tiempito descubrirlo”. Ese misterio que hay en la brecha que separa lo que teóricamente queremos, -la versión oficial de lo que queremos- y los hechos reales de lo que conseguimos, lo que yo llamo coloquialmente “la agenda oculta”, es por donde se tiene que colar el psicoanalista. Es ahí donde trabajamos, porque es allí donde aparece el inconsciente, resulta que lo que tú dices que quieres, no es necesariamente lo que quieres. Y tu versión oficial no da cuenta de esta historia infantil que es el resultado de tus actos, de tus hechos, de tus errores, de tus equivocaciones y de la ciega repetición. Por ejemplo, de la repetición, sólo habla y solo la explica el psicoanálisis.

¿Cuál es el principal motivo para que una persona realice una demanda de consulta?

Bueno mira las demandas son muy variadas lo que hay de fondo siempre es un sufrimiento insoportable. Generalmente una insatisfacción con la vida, las penas de amor son muy importantes, las relaciones de pareja. Mujeres malqueridas es un libro que surge como una obligación, por lo que escucho cada día en la consulta.

Yo creo que la crisis nos va a acercar a cosas más humanas, más originales, más elementales, creo que ha habido mucha burbuja en todas partes, no sólo inmobiliaria…

¿Qué autores contemporáneos recomiendas?

¿Autores contemporáneos? ¡Cuanto lo siento!, soy muy clásica.

¡Hay que releer a Freud!