Defendamos la psicoterapia individual infantil

Por  Ane Aramendi Landaburu

Cuando un niño nace podemos decir que nace biológicamente pero psicológicamente todavía se tienen que hacer. Los niños están en pleno proceso de construcción de su psiquismo y  el síntoma o patología detiene el desarrollo sano del niño.  Por ello  es  muy importante que puedan tener un espacio individual donde a través de una nueva relación  podamos ofrecerles aspectos saludables cuando están perturbados, para movilizar los recursos que ayuden a un restablecimiento del crecimiento sano.

Al trabajar con personas que están en pleno proceso de estructuración, es necesario tener un conocimiento profundo sobre desarrollo infantil.  Es muy importante hacer un diagnóstico precoz de las dificultades y ofrecer una intervención especializada para promover nuevos y saludables registros y así permitir la resolución de las siguientes fases del desarrollo.  El tiempo siempre juega en contra de los niños.

Entendemos que muchas veces la patología del niño tiene que ver con el funcionamiento familiar y en este sentido la terapia familiar ayuda mucho a que se mejoren los pequeños, pero muchos terapeutas familiares terminan trabajando solo con los padres y  suelen dejar en un segundo plano a los niños.  Además muchos padres son difíciles de trabajar, porque no quieren o porque no pueden y no podemos esperar porque el niño está en plena construcción y cuanto antes se intervenga es mejor. Por supuesto todo esto haciendo que  los padres sean parte del proceso de la terapia y trabajando todo lo que podamos con ellos. La terapia con los niños no suele ser efectiva si los padres no se comprometen con la terapia. Además el hecho de que sean pequeños no les tiene que quitar el derecho de un espacio individual.

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