A proposito del Simposium

Rubens, P.P. Venus y Cupido Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid

Rubens, P.P.
Venus y Cupido
Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid

Como cada año por estas fechas, la Asociación Psicoanalítica de Madrid (APM) celebra su Simposium. En su XXIII encuentro, el tema de trabajo versará sobre conceptos tan psicoanalíticos como Recordar, Repetir y Reelaborar, asuntos todos ellos cruciales dentro del amplio universo del psicoanálisis.

En esta ocasión recibo con agrado la invitación y el programa, al descubrir que tendrá lugar en la Institución Libre de Enseñanza (ILE), concretamente en la sede de la Fundación Francisco Giner de los Ríos, en el madrileño paseo del General Martínez Campos.

Como no podría ser de otra manera, empiezo a recordar, repetir y reelaborar escenas de mi infancia. Cuántas veces habré acompañado a mi abuelo a las reuniones de Antiguos Alumnos en la vieja sede de Martínez Campos, mucho antes de su rehabilitación, con todos aquellos hombres y mujeres mayores, honestos, austeros y elegantes. Cuántos relatos familiares se agolpán en mi memoria, sobre las Colonias de Verano en Villablino, que venían a pasar un día a la casa familiar en Babia, inundándola de niños que jugaban con nosotros, los estudios del bisabuelo de la montaña leonesa en la Fundación Sierra Pambley, o las infinitas historias que compartían mis mayores sobre tal o cual maestro del Instituto Escuela, de la Residencia de Señoritas o de la Junta para la Ampliación de Estudios.

Obviamente yo no viví todo eso, mi época es esta, pero lo he revivido a través de la escucha flotante infantil, recordado, repetido y reelaborado como si fuera mío durante largos años. Desde luego, son vivencias con las que me he ido identificando y formando, a modo de ideal del yo.

Con el tiempo, también me encontré con la Asociación Psicoanalítica de Madrid y, aunque de forma periférica, siempre me he sentido próximo, cercano en mi desarrollo como persona y profesional. Analistas, supervisores, maestros, compañeros y amigos forman parte de la APM.

Ahora, ambas instituciones, la APM y la ILE, se dan la mano para realizar actividades conjuntas; desconozco si es la primera ocasión o si ya ha habido otros encuentros. En cualquier caso, espero que no sea el último.

A poco que mostremos algo de curiosidad por las dos Instituciones y buceemos en internet, enseguida podremos encontrar vestigios de los interesantes y fructíferos encuentros entre ellas, en la época del psicoanálisis incipiente en la España de principios del S XX. Un ejemplo; es la primera traducción de las obras de S. Freud entre 1922-24 hecha por Luis López Ballesteros para la Biblioteca Nueva, editorial muy vinculada a la ILE, muy celebrada por el propio Freud, que, como es sabido, aprendió de joven el castellano para poder leer a Cervantes, y de la que, tantos años después siguen imprimiéndose nuevas ediciones. La conferencia que ofreció en la Residencia de Estudiantes  (RE) en 1928 el Dr. húngaro Sandor Ferenczi, psicoanalista pionero, o la estrecha relación que mantuvo uno de los padres del psicoanálisis hispano-argentino, el vasco Ángel Garma, que paso varios años de su formación como médico en la RE y pensionado en Berlin por la Junta Para la Ampliación de Estudios, en donde entró en contacto con la Sociedad Psicoanalítica de Berlín y con analistas como M. Eitintong, F. From.Reichman, o R. Spitz, entre otros. Recibió su diploma como miembro de la Sociedad Psicoanalítica Alemana en 1931, siendo el primer psicoanalista español.

 

Para concluir, y a modo de curiosidad, no me gustaría dejar pasar por alto la afición compartida por Freud y Giner de los Ríos a la naturaleza, especialmente a la montaña. En 1883 Giner, en compañía de Manuel B. Cossío y de un grupo de profesores y alumnos, llevaron a cabo una de las primeras expediciones a la Sierra de Guadarrama, empezando en Villalba y terminando en La Granja. Y todos aquellos que se han aproximado, aunque sea someramente, a conocer la vida del padre del Inconsciente, saben que disfrutaba por igual de vacaciones y trabajo, dando grandes paseos y contemplando las montañas centro europeas de Austria o Italia.

Aunque no se puede decir que fuesen coetáneos, ya que Giner era unos años mayor que Freud, si compartieron una misma época y un interés común por el desarrollo del individuo, el conocimiento y la libertad. Uno desde la pedagogía y el otro desde el conocimiento profundo del individuo.

Espero que este primer encuentro actual entre la APM y La ILE, no se quede aquí y que ambas instituciones puedan desarrollar una larga y fructífera relación tantos años después.