Mitoanálisis II

SOPLO DE VIDA

“Todos tenemos un enigmaPSIQUEINTRO
y como es lógico ignoramos
cuál es su clave su sigilo
rozamos los alrededores
coleccionamos los despojos
los extraviamos en los ecos
y lo perdemos en un sueño
justo cuando iba a descifrarse…”

                        MARIO BENEDETTI

                        (ENIGMAS del libro Despiestes y Franquezas)

Freud pensaba que cuando nacemos somos puro soma, que el bebé siente una cantidad innumerable de cosas que aún no es capaz de nombrar ni resolver por sí mismo. Le queda un largo recorrido por delante. Por ejemplo, puede sentir cambios físico-químicos y el displacer que éstos le producen, pero no sabe que eso que siente es hambre, aún no puede hacer esa traducción psíquica, puesto que además no hay una diferenciación de su mundo interno y el mundo externo. El bebé, a través de todos los estímulos que le llegan del mundo exterior, se comunicará fundamentalmente a través del llanto, que aún no tiene una significación psíquica, pero hace movilizar a la madre a su encuentro para ofrecerle sus cuidados, alimentarle y a su vez, transforma su estado de displacer en placer. Al repetirse estas experiencias, permanecerán grabadas en forma de huellas mnémicas, que es la forma en la que se inscriben los acontecimientos en la memoria. Estas huellas mnémicas serán diversas: del displacer, de los movimientos que hizo, del olor, del calor del contacto… todas ellas acabarán asociándose en una especie de red, que se activará la próxima vez que el bebé vuelva a experimentar hambre, apareciendo la alucinación del objeto deseado, representado por la madre. Deja a un lado ya el arco reflejo que le hacía patalear cuando sentía hambre, dando el gran salto al acto intencional: el bebé ahora llama al objeto. Por tanto, esta vivencia de satisfacción, proporcionada por la madre que ha acudido a alimentarle y ha conseguido generar en él sensaciones placenteras, ha posibilitado que esas reacciones físico-químicas que el bebé sentía, queden unidas a esta red de huellas mnémicas, a su vez unidas a un objeto y, por tanto, a una acción sobre el mundo exterior. Aquí comenzará un diálogo que nos acompañará todo la vida entre el mundo interno y el mundo externo y que irá ayudándonos a construir un adentro y un afuera, con el cuerpo como frontera.

Margaret Mahler, pediatra y psicoanalista especializada en el mundo infantil, realizó importantes contribuciones teóricas a la psicología evolutiva, en su libro “El nacimiento psicológico del infante humano” comenta: “El nacimiento biológico y psicológico del infante humano no coincide en el tiempo. El biológico es un acontecimiento espectacular, observable y el psicológico es un proceso intra-psíquico de lento desarrollo. El nacimiento psicológico se denomina proceso de separación-individuación, el establecimiento de un sentimiento de separación respecto de un mundo de realidad y de una relación con él; particularmente con las experiencias del propio cuerpo, y del principal representante del mundo tal como lo experimenta el infante: el objeto primario de amor. Este proceso como cualquier proceso intrapsíquico se manifiesta a lo largo de toda lavida, nunca termina, sigue siempre en actividad” (aunque los principales logros psicológicos ocurren entre los 4-5 meses a los 30-36 meses) . Son muchos los autores y numerosas las teorías que se han sumado al intento de descifrar este universal enigma acerca de la “psique”. Pero veamos qué dicen “los antiguos” y los mitos acerca de sus orígenes………PSIQUE (pincha aquí)