Encuentro con Cecilia Caruna

Encuentro con Cecilia Caruana

Cecilia Caruana es licenciada en psicología clínica y psicoanalista por el Instituto de Psicoanálisis de la Asociación Psicoanalítica de Madrid. Actualmente desarrolla su actividad profesional con niños, adolescentes y adultos en consulta privada.

Para contactar con Cecilia Caruana:

  • Teléfono: +34 644 711 044
  • Dirección : C/Padilla, 20 Madrid

Pregunta: ¿Cuál fue su vía regia de acceso al psicoanálisis?

Respuesta: En mi caso creo que no hubo una vía regia si no la confluencia de varios caminos. El primero de todos fue mi interés por los sueños, siempre les di mucho valor aunque no entendiera demasiado. Segundo, una curiosidad e interés por las personas y su singularidad, y por último, en la adolescencia tuve momentos más difíciles que se transformaron con el tiempo en ganas de entenderme bien y también en ganas de poder ayudar a otros.

P.: ¿En qué situación se encontraba el psicoanálisis en España?

R.: Empecé estudiando Psicología en Valencia y no existía ningún abordaje psicoanalítico, no estudié nada de psicología profunda durante la carrera, hasta el punto que en mí Facultad llegaron a convencerme de que las teorías psicoanalíticas habían quedado superadas por otras más modernas, así que me planteé hacer psicología social porque la clínica cognitivo-conductual no me interesaba. Afortunadamente fui a Toulouse y allí descubrí lo que llevaba tiempo buscando.

De vuelta a Valencia, me puse en contacto con Ricardo Sanz (APM Valencia) quien me sugirió que viniera a Madrid a analizarme y formarme.

P.: ¿Qué balance hace de su experiencia como paciente? Y Posteriormente, ¿cómo psicoanalista?

R.: Es muy difícil explicar o hacer balance de la experiencia como paciente, quizás porque en este momento hace menos de dos años que acabé mi terapia y no tengo mucha perspectiva. Tengo curiosidad por saber cómo va a resistir al paso de los años, aunque a día de hoy mi impresión es de tener algo que sigue vivo y que se activa cada vez que escucho a un paciente y en situaciones cotidianas.

El trabajo como analista es una continuación desde otra óptica, pero no deja de ser una continuación de la experiencia como paciente.

Mi análisis duró doce años, y siempre estuve yendo tres veces por semana aunque los últimos años aumenté a cuatro. Tuve bastantes momentos complicados y caóticos y lógicamente también momentos muy gozosos. En general me encantaba ser paciente y dejarme caer en el diván. Ahora mismo es un pilar de mi vida, que me permite trabajar y disfrutar mi vida personal.

P.: ¿Cuál es el aporte fundamental del psicoanálisis hacia el conocimiento del individuo, de la salud mental, y a la sociedad en general?

R.:  El psicoanálisis es una experiencia radicalmente diferente a otras porque abarca un campo de estudio del que ninguna otra ciencia se ocupa. Me sorprende bastante que el inconsciente -que como experiencia subjetiva todos la tenemos sobre todo a través de los sueños- sea algo tan ignorado o residual. Yo creo que lo que debería parecernos raro es que convivamos alegremente con los sueños y no nos preguntemos por ellos.

La relación tan peculiar que se establece con una analista permite familiarizarse con estas partes de la vida psíquica, con lo que se enriquece la comprensión de procesos personales y favorece que cada individuo pueda exprimir su subjetividad, con lo que al final persigue una vida más genuina.

P.: ¿Cuál o cuáles son la/s crítica/s más acertadas al psicoanálisis? ¿Y las menos acertadas?

R.: El psicoanálisis es objeto de muchísimas críticas. Como psicoanalistas tenemos que escucharlas todas y poder discutirlas con rigor y en un foro adecuado. De todas maneras, estamos en un momento donde más  bien tenemos que defender nuestro campo de estudio de ataques gratuitos y carentes de seriedad científica.

Normalmente las críticas más feroces a las teorías de Freud casi siempre llegan desde la ignorancia de algunos sectores con los que compartimos alguna parcela de estudio, que paradójicamente no están instruidos en la materia pero eso no les impide criticar, generalmente de manera superficial y apoyándose en tópicos.

Hay luego otra corriente de críticas de escuelas que se autodenominan psicoanalíticas pero que se dedican a hacer análisis sui géneris y que critican a instituciones como la IPA por exigir criterios más estrictos. Este segundo grupo de críticas, se orienta más a la técnica que a la teoría. En realidad el psicoanálisis es una práctica que exige que para llevarse a cabo se den ciertas condiciones que no son siempre posibles de cumplir. Es cierto que la terapia es exigente y no es fácil, pero eso en sí mismo no debería ser criticable.

Un psicoanálisis no está hecho para todo el mundo, esa es una realidad y quizás para algunos sea motivo de crítica.

Y por último, creo que una de las mayores críticas al tratamiento psicoanalítico ha sido el tema del coste en términos de tiempo y dinero. Al respecto puedo decir que las sociedades pertenecientes a la IPA tienen departamentos, como el CACI aquí en Madrid,  que promueven tratamientos analíticos a bajo coste, por lo que nos esforzamos en hacer más asequible el tratamiento. Respecto al tiempo, es verdad que necesitamos tiempo para poder ir cambiando, pero eso todos los seres humanos, ¡no sólo los que van al análisis! Creo que la duración y frecuencia de este tratamiento es reflejo de la ambición de sus objetivos.

P.: ¿Qué une y qué diferencia al psicoanálisis con la psicología y con la psiquiatría?

R.: Nos une un interés por las personas y nos diferencia la manera de acercarnos a la comprensión de funcionamiento mental

P.: ¿Qué campo del psicoanálisis ha despertado mayor interés a lo largo de su carrera?

R.: Al principio de mi formación  el mundo de los sueños y el inconsciente reprimido me parecía muy sugerente y toda mi atención se dirigía a eso, pero a día de hoy mi interés se ha ido desplazando hacia la comprensión  de la relación con el paciente dentro de la sesión, algo que tendría que ver más con el juego de la transferencia-contratransferencia, con el clima emocional, y ya no tanto (aunque también) con el contenido relatado de los hechos soñados o acontecidos.

P.: ¿Con qué cualidades debe contar una persona para desempeñar la profesión de psicoanalista?

R.: Es una pregunta muy difícil de contestar, seguramente hace unos años contestaría capacidad de escucha y paciencia, pero a día de hoy creo que además de lo anterior has de tener la capacidad de tolerar ser lo que el paciente quiere que seas.

Con esto me refiero a que veces los pacientes pueden tener experiencias de frustración con nosotros, de decepción, desidealización, etc, que hay que posibilitar que se desplieguen tanto o más como las de satisfacción.

P.: ¿Cómo plantea la formación de futuras generaciones de psicoanalistas?

R.: El planteamiento actual de la formación: análisis didáctico, supervisiones y seminarios teóricos, a grandes rasgos, me parece muy adecuado.

Destacaría la importancia de viajar y hacer formaciones en el extranjero, a través de programas de intercambio entre diferentes sociedades y a través de congresos internacionales. Intercambiar experiencias con analistas de otras regiones es muy motivador y da fuelle al compromiso con tu carrera y tu trabajo.

P.: Y, qué puede decir, en relación a las redes sociales y la tecnología virtual, de las que tanto se habla actualmente…  y al hilo de esto ¿de qué manera pueden influir en la técnica y método psicoanalítico?

R.: Como con cualquier otra profesión la tecnología nos facilita la vida. En mi caso tengo un grupo de supervisión por Skype con tres colegas de México, Brasil y Canadá. Esta experiencia tan enriquecedora hubiera sido impensable veinte años atrás.

Ahora bien, respecto a sustituir el cuerpo a cuerpo por una presencia virtual, no soy partidaria. Existen casos de análisis a través de una pantalla, se trata de países en los que no hay todavía una comunidad analítica que se pueda encargar de la transmisión, pero eso son excepciones.

Casi todos los analistas jóvenes tenemos experiencias con pacientes por videoconferencia o por teléfono, pero se trata de casos de psicoterapia, y no de análisis, estamos hablando de pacientes que no pueden comprometerse con un trabajo in situ.

P.: ¿Qué autores contemporáneos considera como referentes de nuevas líneas de pensamiento y comprensión psicoanalítica?

R.: En mi trabajo con adolescentes graves me he servido de la escuela de los Laufer hoy representada por Catalina Bronstein. Alessandra Lemma también me parece una psicoanalista que hace planteamientos que conjugan el mundo actual con el mundo interno y que aporta puntos de vista muy frescos. El trabajo clínico con Manuel de Miguel me ha ayudado enormemente a enfrentarme a situaciones muy complicadas con adolescentes graves y en concreto con anorexias.

Respecto a la técnica, Gabriel Sapisochín hace todo un desarrollo sobre el concepto de enactment que es de gran valor clínico. Y actualmente superviso con José María López de Maturana, para mí es un referente en la clínica.

 

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *