Ricardo Tapia, psiquiatra.

La generosidad de un maestro. Aprendiendo junto a él desde Rafael Calvo.

1 ¿Cuál fue su vía regia de acceso al psicoanálisis?

Lo de la vía regia es muy hermoso, pero corresponde a las grandes palabras propias de los tiempos heroicos. Hoy en día el acceso al inconsciente y en consecuencia al psicoanálisis, que no se pueden diferenciar, es mucho más tortuoso, largo y menos prístino de lo que a uno mismo le gustaría reconocerse. Mis primeros pasos fueron pasando por mis propios síntomas, pero, si tuviera que elegir un medio privilegiado, me decantaría por la clínica con los pacientes, que siempre le colocan a uno contra las cuerdas y la mayoría de las veces lo dejan KO. Sólo después aprende uno dónde estaba la bruja.

2 ¿En qué situación se encontraba el psicoanálisis en España?

Cuando llegué a saber que existía una profesión como ésta, en la Universidad, profesores como Carlos Álvarez Vara, Jesusa Pertejo o Rallo nos deslumbraban a algunos de mis compañeros y a mí, por su forma de enfrentarse con las personas con dificultades emocionales como sujetos y no sólo como objetos de conocimiento y estudio. Aquello nos permitió pensar que también teníamos nosotros mismos zonas obscuras que eran susceptibles de iluminarse y que la empresa merecía la pena.

3  ¿Qué balance hace de su experiencia como paciente?.Y Posteriormente, ¿cómo psicoanalista?

Como paciente he sido insoportable, supongo, aunque yo me veía muy dispuesto y colaborador. Como psicoanalista no soy yo quien debe opinar, sino quienes me hayan tratado como tal.

4 Para usted, ¿cuál es el aporte fundamental del psicoanálisis hacia el conocimiento del individuo, de la salud mental, y a la sociedad en general?

Para el individuo el psicoanálisis debería haber puesto en cuestión las certezas de las que nos valemos para enfrentarnos con el otro, pero el descubrimiento de nuestro propio inconsciente es ineludiblemente frágil y evanescente, de suerte que, si olvidamos nuestro empeño en un trabajo continuado, volvemos a caer presos del yo consciente y sus trampantojos.

La salud mental es hoy inconcebible sin una amplitud de foco, que nos ha permitido tomar distancia frente a la mera descripción fenoménica de los cuadros diagnósticos, y que comenzó fundamentalmente con la posibilidad de pensar otra escena distinta de la presente. De hecho, no hablaríamos siquiera de tal salud mental, si no hubiera tenido lugar la difuminación de fronteras entre lo normal y lo patológico que la concepción de síntoma neurótico como compromiso trajo consigo.

La sociedad ha incorporado el lenguaje psicoanalítico y algunas de las formaciones del inconsciente a su acerbo cotidiano, de forma que hoy nadie deja pasar un ‘inversobres’ sin extraerle todo su jugo, por ejemplo, aunque reniega de ello como cada quien cuando no le interesa.

Un problema que se ha generado es el del uso perverso de los conocimientos psicoanalíticos, como todo uso al servicio del poder, que ha permitido armarse a quienes le han dado este empleo malsano mediante una tergiversación del lenguaje propio de esta disciplina para la manipulación del otro. Todo avance en el conocimiento puede ser utilizado para el encuentro con el otro o para su sometimiento y explotación, y el psicoanálisis no es una excepción, ni siquiera en el quehacer de los propios profesionales del psicoanálisis. Por eso debemos mantenernos alerta frente a nuestras propias trampas y las de quienes nos acompañan en esta empresa, ya que trabajamos con material altamente inflamable.

5 ¿Cuál o cuáles son la/s crítica/s más acertadas al psicoanálisis? ¿Y las menos acertadas?

Que trabaja prácticamente en la clandestinidad, al margen de la sociedad y de sus criterios y obligaciones económicas, científicas, políticas, sanitarias, por nombrar unas pocas. El mundo de los analistas es un enclave restringido por la larga formación exigida a sus miembros, que los marca como élite, y que corre, por ende, grave riesgo de desarrollar un funcionamiento sectario, si se cree dotada para excluirse del resto de los mortales.

Hay un gran desconocimiento en cuanto a lo que de preparación y estudio requiere la función de analista, que parece bastante menoscabada en comparación con la  formación más manifiesta de otras prácticas profesionales. Probablemente por la discreción a que se debe el analista frente a sus posibles pacientes.

6 ¿Qué une y qué diferencia al psicoanálisis con la psicología y con la psiquiatría?

La diferencia fundamental es para mí una posición epistemológica frente al objeto de conocimiento, que en el caso del psicoanálisis se caracteriza por ser elusivo y de acceso transitorio, siempre velado, mientras que para las otras disciplinas puede plantearse como un objeto manifiesto, sea en el comportamiento, sea en su expresión psíquica o somática, pero siempre en presencia. El inconsciente, no sólo se define por su ausencia cada vez que intentamos fijarlo y decir ‘esto es’, sino que, además, para poderlo vislumbrar, si no captar, nos vemos remitidos cada vez a nosotros mismos, al observador, lo que diluye particularmente la relación-división clásica de la ciencia en sujeto versus objeto.

7 ¿Qué campo del psicoanálisis ha despertado mayor interés a lo largo de su carrera?

Es difícil individualizar los campos, ya que, podríamos distinguir grosso modo entre un acceso a los procesos inconscientes a través del psicoanálisis aplicado (a las producciones artísticas, culturales o sociales) y un psicoanálisis propiamente dicho o clínico (en los tratamientos tipo o de aplicación psicoterapéutica), pero no deja de ser falaz nuestro corte, por cuanto, una vez que uno ha pasado por la experiencia de la cura, no puede eludir la constante puesta en cuestión de su inconsciente en todos los campos a los que se acerca. Y no es deseable tampoco desconectar unos de otros y pensar que nuestra práctica clínica puede autonomizarse de nuestro análisis personal, como tampoco debe hacerlo de la realidad social y cultural en la que vivimos.

Si tuviera, no obstante, que dar cuenta del ámbito restringido al que uno se ve circunscrito por razones prácticas, tendría que decir que mi trabajo se ha centrado en la clínica ambulatoria en instituciones públicas, y que me ha atraído particularmente todo lo relativo al peso de la temporalidad en el funcionamiento mental y las distintas elaboraciones teóricas a que ha dado lugar.

8 ¿Con qué cualidades debe contar una persona para desempeñar la profesión de psicoanalista?

Con el coraje de enfrentarse a sí mismo cada día, que uno fácilmente tiende a relajar, porque nuestro propio inconsciente está incansable al acecho de nuestros actos y producciones mentales para llevarlos a su granero. Y el caso es que otras personas dependen de que nos dejemos, o no, desviar y seducir, que es lo mismo.

Cuando creemos que podemos perder o hemos perdido ya la partida, es nuestro deber con aquellos que se nos encomiendan recurrir a un tercero (analista, supervisor, colega, institución profesional) para recuperar el rumbo de la nave.

9 ¿Qué cree que puede aportar o ya está aportando, el psicoanálisis a éste siglo XXI?

No puedo representarme qué puede decir una disciplina que apenas tiene un siglo de recorrido, frente a un lapso de tiempo de igual magnitud tan abierto como el del futuro. Freud decía que nuestro método nos permite hablar de lo que pasó, pero no de lo que pasará.

10 Y, que puede decir, en relación a las redes sociales y la tecnología virtual, de las que tanto se habla actualmente…  y al hilo de esto ¿de qué manera pueden influir en la técnica y método psicoanalítico?

Creo que es un instrumento muy poderoso, que ha facilitado mucho la vida y la comunicación a distancia de las personas. Si bien ha enriquecido esa relación entre los humanos, como todas las armas e instrumentos, no parece que dependan de ellos los resultados de fondo que se consiga para humanizar el mundo, sino del uso que se les dé.

La técnica y el método psicoanalíticos tendrán que adaptarse al mundo en que vivimos, porque la deslocalización de personas, su tremenda movilidad, que es efectivamente como para temblar, obliga a nuevas formas de relación, nuevos tipos de pareja, parentalidades más fluidas o flexibles (de hecho ya no hablamos del padre y la madre, sino de funciones parentales o maternales), en fin, un mundo lleno de incógnitas y retos que tendremos que ir resolviendo los hombres que lo hemos creado, para adaptarnos a él y modificarlo, si no nos convence.

La técnica y el método son una manera, un camino para acercarse al inconsciente, pero no el único, porque el inconsciente es un producto de nuestra constitución humana como seres de palabra, y estará ahí mientras seamos tales, y nos interesará tenerlo en cuenta, a analistas y legos.

Las sesiones a través de la red son un hecho, como las telefónicas. Si algo se tiene que mantener de todo el dispositivo lato sensu de acceso al inconsciente, sin duda es, por una parte el diálogo con otro analizado, y por la otra el monólogo reposado del analizante, pero sin olvidar lo que ambos tienen de logos, es decir, mediando la palabra, sea escrita o pronunciada. Los tiempos y ritmos, caballo de batalla entre escuelas freudianas y kleinianas y, sobre todo, lacanianas, están aún en el foco de mira, porque no se ha dilucidado definitivamente que la duración de las sesiones, la frecuencia o la duración de los tratamientos sean determinantes y condiciones sine qua non de los resultados en cuanto a mejor disponibilidad del inconsciente.

11 ¿Qué nos puede decir de la relación entre el psicoanálisis y la neurociencia?

Desconozco los desarrollos de esa interrelación, tarea que me parece muy loable, pero no me interesa. La aspiración de engarzar el cuerpo y el espíritu, como nostalgia de un paraíso anterior a la división cartesiana, probablemente consiga dar muchos frutos, pero nos veremos irremisiblemente llevados a reconocer, que siempre daremos con un hueso, con un resto irreductible, en cuanto que el sujeto que se funda con la introducción de la palabra, que lo humaniza, se desencarna y entra en un reino que trasciende su animalidad, aunque queramos mucho a los toros, las mascotas, los antropoides y a los nascituri, que no siendo seres marcados por la palabra, en algún caso pueden ser susceptibles de serlo por la hipoteca inmobiliaria.

12 Respecto a la formación del psicoanalista, ¿cuál es el reto que deben afrontar las sociedades psicoanalíticas?

No pertenezco en este momento a ninguna sociedad psicoanalítica y, tras haber seguido una formación muy reglada, creo que se debe abogar por favorecer que el psicoanalista emprenda y vaya diseñando su propio recorrido, evitando la formalización académica de los curricula, que le apartan de plantearse pregunta alguna sobre la incógnita, tanto del propio inconsciente, como del que se despliegue en el corpus teórico del conocimiento psicoanalítico, siempre a la busca de un significado perdido.

13 Para usted,  ¿cuál es el principal motivo para que una persona realice una demanda de consulta? ¿Bajo qué condiciones o circunstancias indicaría un psicoanálisis y cuáles para una psicoterapia?

Las demandas de consulta varían según el ámbito de atención, privado o público. En el primero es más probable que la demanda conlleve un cierto grado de reconocimiento de la naturaleza psíquica del síntoma. En el ámbito público, en general, el derivante tiene que estar muy al tanto de lo que se puede esperar de una consulta con un profesional de formación psicoanalítica, como para que envíe a los pacientes medianamente dispuestos a escuchar algo de sí mismos y no sólo una respuesta directa, rápida y resolutiva a su queja.

La mayor parte de nuestro trabajo consiste en despertar una pregunta, una inquietud, una cuestión no resuelta que atañe al sujeto, a su posición frente a los otros que lo rodean y frente a su proyecto vital. Y esta tarea podemos decir que es preliminar, psicoterapéutica. Cuando el sujeto viene a preguntarnos, porque él mismo se interroga y cree que nosotros disponemos de las respuestas que busca, entonces estamos ante un análisis posible. Lamentablemente, muchas veces trabajamos en modo psicoterapéutico con pacientes en diván y a ritmos propios de la cura tipo. Pero también nos encontramos con sujetos que recorren un proceso analítico personal en cara a cara y a ritmos no convencionales. No es el setting lo determinante, sino la apertura del inconsciente del analista, aunque el primero ayuda, por supuesto.

14 ¿Qué autores contemporáneos considera como referentes de nuevas líneas de pensamiento y comprensión psicoanalítica?

Me han interesado mucho J. Perelberg y su trabajo compartido con otros colegas con pacientes violentos, así como el que han realizado en la misma línea E. Weldon y C.Balier.

En la estela de Laplanche he seguido a Sylvia Bleichmar, J. André, y entre nosotros a J.Gutiérrez Terrazas.

Dentro de la esfera de los que se han ocupado de la sexualidad me han interesado C.Bollas, Bonnet, G. Pommier, D. Mann, C. Soller, y S. Swales.

Y entre los que se han ocupado de la temporalidad, A. Green, por supuesto, pero también Miller, par polarizado que da cuenta de que el tema es muy actual y abierto a discusión.

No puedo asegurar que estos autores citados sean loas más originales. Simplemente son los que más me han atraído fundamentalmente por los temas que han trabajado, que son de mi personal interés. Dejo sin duda muchos otros sin nombrar y lamento una selección sin duda prejuiciosa y que no puede sustraerse al olvido insoslayable.